La hora de la transparencia
La crisis ha puesto en duda una gran cantidad de cuestiones y valores que han imperado en los años de bonanza económica y del «todo vale», en los que muchas compañías abusaban de su posición dominante. Los clientes/ciudadanos han dejado de fiarse del sistema, de los políticos y de las empresas. Por ello, la mejor fórmula, quizá la única, de generar confianza, no ya de los mercados internacionales hacia España sino de los propios españoles hacia sus instituciones, sea la de aplicar la máxima transparencia. El Gobierno lo ha hecho ya con el sistema financiero español —también sería muy bueno que lo hiciera con las ayudas y procedimientos aprobados con el dinero de todos, incluidos los ERE— y el resultado se ha conocido esta semana. Los bancos y cajas españoles deberán captar 15.150 millones de euros para recapitalizarse, cifra muy elevada pero bastante inferior a lo que algunos operadores en mercados extranjeros habían rumoreado malintencionadamente. En el caso de Banca Cívica, liderada por la sevillana Cajasol junto a Caja Navarra, Caja Canarias y Caja Burgos, son 847 millones los que deberá conseguir para aprobar la «repesca» el próximo 30 de septiembre. La entidad no ha perdido el tiempo y antes de hacerse pública esas necesidades ha comenzado una gira por Asia, Europa y EE.UU. en busca de inversores interesados en una manera de hacer banca distinta, con la transparencia por bandera.
El personaje: Ignacio Galán. El presidente de Iberdrola inauguró esta semana, junto al presidente andaluz, José Antonio Griñán, el complejo eólico del Andévalo onubense, que se convierte en el mayor de España y el segundo mayor de Europa, tras una inversión de más de 400 millones en la compra del complejo a Gamesa y su puesta en valor. Iberdrola Renovables se refuerza como primer productor eólico en Andalucía, con 27 parques y más de 851 MW en explotación, mientras que en España ya supera los 5.700 MW.
Contrarreloj. El equipo encabezado por Antonio Pulido está desarrollando una frenética actividad, algo en lo que tienen ya un «máster» tras la experiencia de los últimos años —con la fusión de El Monte y San Fernando,la absorción de Caja Guadalajara y la ingeración en el Banca Cívica—. Los gestores de este SIP se muestran confiados en las posibilidades de la entidad, que prevé sacar próximamente a Bolsa entre un 25 y un 40% de su capital. Para ello, han comenzado una intensa campaña explicando su proyecto, que a corto plazo prevé un intenso reajuste de plantilla, con la salida de 1.100 empleados en unas condiciones preferentes pactadas con los sindicatos. Para ello, recibirá 977 millones del FROB, una ayuda pública que devolverá en cinco años con un interés del 8% TAE. El nuevo banco también ha apostado por la transparencia y la participación de la clientela. Así, más de 10.000 personas en 16 ciudades han dicho cómo les gustaria que fuese su banca, y la principal conclusión la han recogido en su campaña publicitaria: «queremos que nos digan cuánto ganan con nuestra pasta». De hecho, Banca Cívica informará a los clientes del beneficio que obtiene con su dinero. Ese es el camino…
La huelga de Aena. Mientras el consejero de Turismo de la Junta, Luciano Alonso, acudía esta semana a la ITB de Berlín con el ambicioso objetivo de incrementar este año un 15% la llegada de turistas alemanes a nuestra región, los empresarios andaluces viven pendientes de Aena y los sindicatos, que amenazan con arruinar la Semana Santa. De hecho, con la entrada de marzo se ha empezado a notar en las calles de Sevilla un importante incremento de turistas, no sólo nacionales, como el pasado año, sino también extranjeros, confirmando la recuperación del mercado exterior. Por ello, la simple amenaza de huelga actual puede suponer un enorme daño en la imagen de un país que ya demostró en diciembre que es capaz de colapso aéreo…
El «becario gafe» de Japón. Los andaluces residentes en Japón se han encontrado este viernes con una auténtica tragedia a raíz del terremoto sufrido en el país nipón. En la oficina de la agencia de promoción exterior Extenda se vivieron momentos de gran tensión, aunque no hubo que lamentar desgracias personales (sí materiales, incluida la caída de un muro). Sus cuatro empleados decidieon quedarse a dormir en la oficina ante el colapso de los sistemas de transporte de Tokio. Entre ellos hay un becario que se encuentra recién llegado de la oficina de Extenda en Túnez y que, tras las revueltas en el país árabe, había pedido un destino más tranquilo…